al mismo tiempo, la tierra de morfologías muy ásperas profundamente incisas por arroyos llenos de vida, luna raie, bosques de castaños y robles, los pueblos se aferran a las rocas o se tiendan sobre los bancos. Pocos imaginan que determinan este fresco, compuesto de formas y colores llamativos en apariencia contrasta fuertemente tanto a la naturaleza dual de las rocas geológicas que conforman el Cilento: la del “Flysch del Cilento”, que tiene su pico en el muelle hydrogeographical Río Alento y las principales montañas del oeste de Cilento, como el Monte Centaurino (1.433 m), y el de la “piedra caliza” que componen el complejo interior montañoso (albura de Cervati) y el sur (Bulgheria, Monte Cocuzzo) del Parque Nacional Cilento y Vallo di Diano. Los paisajes se derivan de ella pueden ser reconocidos por las morfologías menudo dulce y al aumento de la presencia de árboles del Mediterráneo.