Le origini e il futuro delle dolomitiLos Dolomitas se nombran después del naturalista francés Déodat de Dolomieu (1750-1801) quien primero estudió el tipo de roca en particular predomina en la región, nombrado en su dolomita honor, principalmente compuesto por la dolomita mineral (MgCa (CO3) 2) o carbonato doble calcio y magnesio.
La génesis de este tipo de roca carbonatada comienza por acumulaciones de conchas, corales y algas calcáreas y en los medios marino y tropicales (similares a los arrecifes de coral de la actualidad de las Bahamas, Australia y Europa del Este), que tuvo lugar en el período Triásico, unos 250 hace millones de años, en zonas de latitud y longitud muy diferente de la ubicación actual de los Dolomitas, donde había mares cálidos y poco profundos. En el fondo de estos mares apilados cientos de metros de sedimentos que, por su propio peso y la pérdida de los fluidos internos, convertidos en roca. Posteriormente, el choque entre la placa europea y la placa africana (orogenia alpina) llevó a cabo estas rocas se elevan por encima de 3000 m sobre el nivel del mar.
El panorama actual es crispado y lleno de gradientes. Para determinar esta transformación han sido rocas dobladas y rotas a lo largo de planos de deslizamiento (fallos), cuyos movimientos son tantos terremotos; episódica explosiones volcánicas y depósitos relacionados; erosión diferencial relacionados con los agentes atmosféricos y los planes a la debilidad inherente a las rocas.
El auge de las rocas dolomíticas está aún en curso. Hoy los Dolomitas muestran la blancura de los arrecifes de carbonato, la nitidez de las rocas involucradas en reciente orogenia, grabados de poderosos agentes exógenos (glaciares, viento, lluvia, frío-caliente).
En el futuro, geológicos, los Dolomitas siguen incorporando nuevas áreas de rocas impulsadas por el choque entre las placas europea y africana (similar a lo que sucede con el Himalaya); la desaparición de este empuje va a determinar la prevalencia de agentes exógenos tienden a suavizar y ablandar la montaña (como ha ocurrido en los Urales).