SAN MARCOAlrededor de 1507, el bolsillo panadero Piero, se encontró con un hombre muerto apuñalado en la calle y fue culpado por el asesinato. Después de crueles torturas diseñados para hacerle confesar, fue ejecutado frente al lado sur de la basílica, justo antes de llegar a descubrir su inocencia. Desde entonces, dos velas rojas se encienden cada noche entre dos arcos de la Basílica, frente al punto donde estaba la horca como excusa perenne de la ciudad a la víctima inocente.